Cambio de capital en Burundi

¿Qué tanto sabes del cambio de capital en Burundi?, estado soberano de la región de los grandes lagos de África Oriental y que está rodeado por naciones como Ruanda, Tanzania y la República Democrática del Congo; no te lo pierdas.

¿Cuál es la nueva capital en Burundi?

Burundi cuenta con un territorio de 278.343​km², sin acceso al mar y una población estimada de 12.889.5774 ​habitantes. quienes representan una densidad de 4974​hab./km².

Su capital hasta la fecha es la localidad de Buyumbura la que pasará a ser considerada como una entidad económica.

La nueva capital en Burundi es Gitega, considerada especialmente dentro del ámbito político.

Esta ciudad se encuentra ubicada en el centro del país y tiene una población aproximada de 1.2 millones de habitantes. Específicamente, se encuentra situada a orillas del lago Tanganyika, sobre la meseta central que cuenta con unos 62 kilómetros cuadrados de longitud.

Gitega es, además, capital de la provincia homónima y una de las 18 entidades de este tipo dentro de Burundi.

Asimismo, dentro de su territorio se encuentra el Aeropuerto de Gitega, el Museo Nacional de Burundi, diferentes tipos de hoteles y hasta una universidad politécnica que fue fundada en 2014.

En esta nueva capital existen cuatro carreteras nacionales, como lo son: la RN2 que enlaza esta localidad con Buyumbura por su lado noroeste, tras cruzar las provincias de Buyumbura Rural y Muramvya.

Por otro lado, se encuentra la RN15 que permite el traslado hacia el norte del país, específicamente hasta Ngozi, para luego continuar hasta Ruanda.

La tercera carretera nacional es la RN12, que permite el desplazamiento hacia el noreste para enlazar con las provincias de Mujinga y Karuzi.

Su última carretera es la RN3 que conduce hacia el suroeste hacia Rumonge y el famoso lago Tanganica.

Gitega se encuentra a una altitud promedio de 1.502 metros sobre el nivel del mar y ha sido durante años una de las localidades preferidas por los gobernantes europeos en virtud de gozar de una excelente ubicación geográfica. De hecho, otras capitales cercanas a Gitega son Kigali, Dodoma, Kampala, Yuba y Nairobi.

Por otro lado, esta capital se encuentra ubicada de forma equidistante de todas las fronteras del país y cuenta con un clima agradable, gracias a su altitud.

En el año 2007 el presidente Pierre Nkurunziza indicó que se estaba planeando trasladar la capital política del país a la ciudad de Gitega y seguir utilizando como capital económica a Buyumbura.

Este cambio se hizo efectivo el 16 de enero del año 2019, por lo cual a partir de dicha fecha se comenzaron a realizar los consejos de ministros en Gitega, para lo cual en aquel momento fueron trasladados cinco de estos ministerios.

Antiguamente, Gitega era el centro del Reino de Burundi que llegó a su término durante el año 1966, por lo que muchos opositores al gobierno de Nkurunziza, indican que durante su mandato se ha encargado de reconstruir los símbolos de este reino.

No obstante, cabe destacar que desde el inicio de la candidatura de Pierre Nkurunziza al puesto presidencial se desató en esta nación una fuerte crisis política que ha generado una ola de violencia dentro de su país, lo que ha ocasionado la pérdida de la de vida de al menos 1.200 personas y otras 400 mil se han visto obligadas a dejar su hogar en busca de un mejor destino.

Quizá con esta distribución de las actividades políticas y económicas en dos diferentes localidades sea posible administrar ecuánimemente los recursos y distribuirlos equitativamente para la atención de todos los ciudadanos por igual.

Burundi es una de las naciones más pobres del mundo y a esto se suma el hecho de encontrarse densamente poblada, sin mencionar su crítica situación económica.

África vs el sida, una lucha incesante

Conoce todo lo que debes saber sobre África y el sida, una lucha incesante que se agrava ante las condiciones precarias vividas por la población en general, lo que ha llevado a cifras devastadoras; no te lo pierdas.

África vs el sida

El sida es una enfermedad causada por el virus de inmunodeficiencia humana, la que es a su vez infecciosa y por ende puede ser transmitida a través de la sangre o mediante relaciones sexuales sin protección.

No existe una vacuna eficaz contra esta enfermedad, por lo cual es prioritario seguir medidas preventivas a fin de disminuir los contagios.

El sida tiene la capacidad de disminuir las defensas naturales del cuerpo humano hasta erradicarlas por completo; es decir, ataca y destruye los linfocitos CD4, propios del sistema inmunitario y se considera como la fase más avanzada de la infección a causa del VIH.

De acuerdo con estudios sanitarios realizados en África, el 67% de los pacientes que han dado positivo para VIH se encuentra en la región subsahariana, al igual que el 90% de los niños evaluados como seropositivos.

De forma alarmante, en regiones como Zimbabwe y Botswana se ha determinado que más de un tercio de las muertes ocurridas con niños menores de 5 años han sido causadas por el VIH.

Los gobiernos africanos, como parte de su lucha incesante contra el sida, se han aliado con organizaciones como PEPFAR, ONUSIDA y otros organismos sanitarios mundiales a fin de mantener su liderazgo político en materia de enfrentamiento contra esta enfermedad y otras futuras pandemias.

Esta alianza tuvo lugar en el año 2022 en Nueva York y allí se hizo énfasis en el progreso continuo en la lucha con la incidencia del VIH en África subsahariana, la cual se mantuvo incluso durante la incidencia del Covid-19 en este continente.

De acuerdo con declaraciones del Dr. John Nkengasong, quien se desempeña como coordinador mundial y embajador de los Estados Unidos para el sida, la cura contra esta enfermedad lleva 25 años siendo definida y aunque ya se han dado grandes pasos para su control, todavía sigue causando estragos entre la población africana y otros países del planeta.

Si bien dentro de la dirección estratégica del PEPFAR se ha prometido erradicar la pandemia del sida para el 2030; es necesario que todas las naciones cuenten con un sistema sanitario igualitario que sea sostenible a largo plazo.

El trabajo de África vs el sida debe continuar de forma urgente y renovada, con mayor fuerza y gran impulso, si realmente se quiere ganar la batalla contra esta devastadora enfermedad.

De hecho, las propias acciones seguidas para frenar la incidencia del sida en este continente serán claves en la protección de otras pandemias y contra cualquier futura amenaza.

La representación que asistió a esta alianza en la lucha contra el sida por parte de los gobiernos africanos estaba conformada por los ministros de sanidad de Costa de Marfil, Botsuana, Eswatini, República Democrática del Congo, Malawi, Sudáfrica y Ruanda.

En esta ocasión, fueron acompañados por el director de Salud Pública de Nigeria y la primera dama de Botsuana.

Todos los concurrentes han coincidido en el hecho de que, a pesar de enfrentar muchos otros retos, la lucha contra el VIH es prioridad a nivel mundial; por lo cual se han aumentado en un solo año los recursos de 10.000 CDF a 15.000 millones de CDF.

Con este incremento de recursos se logró que entre el 2002 y 2020 se redujera la mortalidad a causa del sida en un 42 %, lo que es realmente alentador para el futuro panorama de la lucha África vs Sida.

A su vez, entre otras locuciones, se indicó que era sumamente importante integrar el aprendizaje adquirido durante la incidencia del Covid-19 en el mundo, para encontrar una cura definitiva contra el sida.

Situación actual de la salud pública en Burundi

Conoce la situación actual de la salud pública en Burundi, nación que se ubica entre los primeros 20 países en los que se ha registrado el mayor número de casos de malaria a nivel mundial, al igual que otros tipos de enfermedades generadas a causa de la falta de alimentación y condiciones precarias de salubridad.

Salud pública en Burundi

En Burundi la salud pública es deficiente, de hecho se encuentra por debajo de la atención médica y hospitalaria promedio a nivel mundial.

Específicamente, se ha indicado que disponen de 0,8 dentro de sus hospitales para la atención de un promedio de 1.000 habitantes; por ende, se hace extremadamente difícil brindar un servicio oportuno a los pacientes, lo que conlleva a que enfermedades como la malaria sean incontrolables, ocasionando pandemias que generan gran número de muertes.

Por otro lado, durante la incidencia del Covid-19 en el mundo Burundi solo contó con 644 médicos capacitados para la atención de todos los habitantes del país, lo que llevó a una distribución de 0,05 profesionales por cada 1000 personas.

Este panorama es alarmante, ya que es precisa la atención médica oportuna para reducir la mortalidad a causa de enfermedades frecuentes.

Se puede indicar, a manera de ejemplo, que por lo menos el 25% de las personas de Burundi que sufren de una enfermedad como diabetes, cáncer, cardiovascular e incluso retención de quilomicrones, entre otras y fallecen en la actualidad a causa de no contar con acceso a los servicios de salud pública en su país.

A nivel mundial, Burundi es uno de los países peor abastecidos, donde solo el 0,3% de su población recibió la vacuna contra el Covid-19; de acuerdo con los datos de la OMS, estimados para el 27 de agosto de 2023.

Lo cierto es que la esperanza de vida en esta nación se ha establecido en 59,7 años para los hombres y 63,6 años para la mujeres, lo que al ser comparado con las estadísticas a nivel mundial es alarmante; por lo que estos seres humanos estarían perdiendo 9,8 años de su vida a causa de las condiciones precarias de sus sistemas de salud pública.

Todo esto lleva a concluir que los habitantes de Burundi son los que menor esperanza de vida tienen en el mundo; especialmente por el hecho de que es común el brote de enfermedades dentro de su territorio.

Su sistema de salud es subdesarrollado, aunado al hecho de seguir suscitando guerras civiles, la escasez de suministros médicos y el lento crecimiento económico.

De acuerdo con datos recabados por el World Health Statistics en el año 2006, Burundi contaba con 8,173,000 habitantes; empleándose el 3% de PIB para cubrir sus gastos de salud pública.

También en este estudio se indicó que por cada 1.000 habitantes fallecen aproximadamente 181 niños, 412 mujeres y 461 hombres; lo que no es de extrañar, si se considera que es común que los habitantes de Burundi sufran de malaria, meningitis, cólera, esquistosomiasis, viruela, tripanosomiasis, malnutrición y otras dolencias.

Citando, por ejemplo, el VIH SIDA, se registraron durante el año 1999 unos 113 casos por cada 1.000 personas, mientras que en tuberculosis fueron 382 para el mismo volumen poblacional.

A pesar de estar recibiendo ayuda internacional, al parecer no ha sido suficiente para incrementar los recursos a cargo de su sistema de salud pública, el cual está estrechamente ligado a las condiciones de vida de muchos grupos sociales, en especial el conformado por las comunidades indígenas, dentro de las cuales la alimentación es deficiente, el agua escasa y por ende las condiciones de salubridad son prácticamente nulas.

Dentro de este panorama es preciso brindar apoyo a Burundi, por lo cual la OMS está desarrollando proyectos para la capacitación de profesionales médicos en el exterior, quienes posteriormente prestarán sus servicios en esta nación y programas de ampliación de los sistemas nutricionales para madres y niños,  todo en trabajo conjunto con la ONU.

Pueblos indígenas en Burundi

Descubre interesantes detalles sobre los pueblos indígenas en Burundi, quienes forman parte de la población de este estado soberano que se encuentra en la región de los grandes lagos de África Oriental y donde no se cuenta con salida al mar; no te lo pierdas.

Pueblos indígenas en Burundi

Los pueblos indígenas en Burundi son identificados como batwa; donde la terminación twa es utilizada  para describir grupos  minoritarios, marginados históricamente dentro del ámbito social y político; tanto en esta nación como en la República Democrática del Congo, Uganda y Ruanda.

No obstante, en Burundi los Twa representan uno de los tres componentes importantes de su población al lado de los Hutu y los Tutsi.

Se trata de un amplio grupo poblacional que ha sido difícil establecer con precisión, tanto es así que los últimos datos que se conocen fueron recabados en el censo del año 2008 a cargo de la ONG Uniprova, momento en que se estimó que contaban con aproximadamente 78,071 individuos.

En este caso los batwa o pueblos indígenas en Burundi representan el 1% de esta nación, mientras que el resto de sus habitantes son parte de los tutsi y los hutu.

Es importante señalar que la vida de este grupo minoritario no es fácil, ya que Burundi es una de las cinco naciones más pobres del mundo y por lo menos el 65% de sus habitantes viven en condiciones precarias, con difícil acceso a la alimentación, escasez de agua y por ende un deficiente estado de saneamiento.

Todo esto lleva a que más de la mitad de los niños muestren un retraso en su crecimiento.

En pocas palabras, el pueblo de Burundi está sufriendo una grave crisis humanitaria que les lleva a enfrentar serios desafíos a fin de lograr subsistir, en especial frenar su acelerado crecimiento económico y buscar alternativas para fortalecer su economía rural.

Especialmente cuando los Batwa son el sector más vulnerable de su sociedad y pasan casi desapercibidos dentro de las políticas públicas, en virtud de que en su mayoría no cuentan con documentos de identidad nacional.

Si bien se comunican en kirundi como su idioma oficial, solo se les diferencia de otros grupos étnicos por su acento al hablar.

Básicamente, no figuran con ciudadanos burundianos a pesar de haberse implementado políticas internacionales para su inclusión como la apoyada por la embajada de los Estados Unidos en 2018.

En esta ocasión se comenzó una distribución de tarjetas de identidad dentro de la provincia de Kayanza, pero el proyecto fue prohibido por el gobernador de esta localidad.

Los Batwa a través de los años han luchado para lograr su inclusión en los procesos políticos de Burundi, sin haberlo logrado hasta el momento.

Otra de las graves situaciones que enfrentan es la relativa al derecho a la tierra. En Burundi existe sobrepoblación y una grave desigual distribución de sus tierras, que en la antigüedad eran de los Batwa y ahora han sido utilizadas como parques nacionales y reservas forestales.

Los miembros de los pueblos indígenas en Burundi han subsistido mediante la caza y el apoyo de su propios integrantes durante años, pero hoy en día exigen tierras donde poder cultivar y criar dignamente a sus familias.

Según el censo del 2008, el 14,7 de los Batwa no contaban con tierras y en el año 2017 se creó una nueva regulación mediante la cual se le prohíbe el acceso a la arcilla de las minas y canteras; material indispensable para ellos, con el cual crean sus cerámicas artesanales.

Finalizamos este breve recorrido por el pueblo indígena Burundi señalando que el país solo cuenta con 27.830 km², carece de litoral marino y es la segunda nación más poblada de África, donde se vive en pobreza extrema y esto afecta en mayor porcentaje a los Batwa.

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